Concierto de Susana Baca en la Quinta del Duque del Arco

Dentro del ciclo “Veranos de la Villa” del Ayuntamiento de Madrid.

Como una sacerdotisa, parecía que flotaba a unos centímetros del suelo con sus pies descalzos, transmitiendo belleza y armonía, sabiduría y paz. El 4 de julio, en los jardines del siglo XVIII de la Quinta del Duque del Arco en El Pardo, tuvo lugar un concierto inolvidable de la cantante afroperuana Susana Baca, dentro del ciclo “Veranos de la Villa” del Ayuntamiento de Madrid. Un concierto delicioso y cálido, muy de noche de verano…

Nadie esperaba que fuera a ir tanta gente desde Madrid, y se llenó. Fue anocheciendo a medida que sonaban los temas, los árboles y el cielo cambiando de luz eran el fondo del escenario. El público tarareaba “María Landó” mientras Susana Baca cantaba sonriendo: “María no tiene tiempo de alzar los ojos / María de alzar los ojos rotos de sueño / María rotos de sueño de andar sufriendo / María de andar sufriendo solo trabaja / María solo trabaja, solo trabaja, solo trabaja / María solo trabaja y su trabajo es ajeno”…

Con más de 70 años, Susana Baca continúa dando conciertos por todo el mundo. Venía de Irlanda y Portugal, y la mañana siguiente “bien temprano”, como le gusta decir a ella, volaba hacia Nueva York antes de regresar a su Cañete natal, en Perú. Ha ganado dos veces el Latin Grammy, fue Ministra de Cultura del Perú durante la presidencia de Ollanta Humala, y Presidenta de la Comisión Interamericana de Cultura de la OEA de 2011 a 2013. Ha recibido la Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa, y la Orden al Mérito de la República del Perú.

“María no tiene tiempo de alzar los ojos / María de alzar los ojos rotos de sueño / María rotos de sueño de andar sufriendo / María de andar sufriendo solo trabaja / María solo trabaja, solo trabaja, solo trabaja / María solo trabaja y su trabajo es ajeno”.

Somos Iberoamérica

El día del concierto, esa misma tarde, Susana Baca había estado participando en la presentación del libro “Somos Iberoamérica, 25 años de Cumbres Iberoamericanas” en la Fundación Giner de los Ríos. La secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, y el presidente de la Agencia Efe, José Antonio Vera, presentaron el proyecto que ambas instituciones han realizado para conmemorar el XXV aniversario de las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado. Tras las presentación hubo un coloquio “La transformación de Iberoamérica: la cultura como termómetro de la región” en el que Susana Baca participó junto a Carlinhos Brown, músico brasileño, Jorge Drexler, Embajador Iberoamericano de la Cultura y músico uruguayo, Duwan Arizaria, bailarín de hip hop colombiano, Jaime Abello, de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano de Colombia, y Mariela Besuievsky, productora uruguaya.

Jorge Drexler abrió el coloquio: “Iberoamérica tiene desde hace varios siglos una identidad muy clara y diferente de las tres identidades básicas que la constituyen: la prehispánica, la ibérica y la africana. En Iberoamérica tenemos muy claro la diferencia entre yuxtaponer e integrar, porque la integración de nuestro espacio no es una integración artificial: estamos integrados desde el genoma. Hace 500 años que venimos interactuando incluso a nivel genético, mezclándonos en todos los aspectos de la experiencia humana. Creo que Iberoamérica es un lugar de enorme privilegio, hay seiscientos millones de personas que hablan nuestros dos idiomas principales: el español y el portugués. La presencia que tiene nuestra cultura en todos los ámbitos, y el lugar preponderante que ocupa la cultura en nuestra identidad, hace que estemos en un momento buenísimo que a mí me llena de esperanza. El potencial de nuestro espacio es enorme, sobre todo el potencial humano”.

Carlinhos Brown se presentó diciendo que “soy iberoamericano nacido en Brasil”, y añadió que “todo lo que es cercano es muy parecido. Los principales problemas a los que nos enfrentamos los iberoamericanos, desde hace mucho tiempo, están relacionados. Y el arte es una herramienta de conversión. El arte es el hombre que necesita cambiar… En América Latina hay mucho racismo, pero el arte es únicamente uno: la cultura humana. Todo lo que tenemos es un resultado de lo que plantearon nuestros bisabuelos. Llevo años trabajando en acciones sociales en favelas, porque intento a toda costa buscar vías para que los niños encuentren una nueva forma de expresión en su vida que no sea el pasado desgastado, que se impone sobre toda América Latina”.

Susana Baca añadió que “el racismo es una enfermedad que todavía está presente, y eso nos frena. Y el trabajo de los artistas es penetrar eso, avanzar en eso, entregar, juntar, eso es lo que por lo menos yo me propongo…”. Se habló mucho sobre diversidad de identidades y mestizaje, y sobre la cultura como herramienta para romper barreras: “A mí me da la impresión de que a ciertos políticos les da miedo invertir en cultura. Porque la cultura nos hace libres, nos hace pensar, nos hace sentir… Y los políticos siempre quieren gente que esté un poco dormida. Esta reflexión la hice después de trabajar como Ministra de Cultura… Nosotros, los peruanos, tenemos monumentos arqueológicos maravillosos que hay que mantener y proteger, pero por otro lado está la cultura viva, los artistas, los representantes…, ese hombre, como dice Carlinhos, que está en una esquina tocando su tambor, comunicándose con el mundo. Esas mujeres que cantan en coros, como las cantoras del Pacífico, que llevan ahí dentro toda su expresión, su lucha, lo vivido… Hay que proteger a los artistas”. Y Susana Baca se despidió porque tenía que llegar puntual a la prueba de sonido de su concierto esa noche… “Este es mi trabajo y soy muy feliz con mi trabajo. Y tengo que ir a entregarme”.

“Los peruanos tenemos monumentos arqueológicos maravillosos que hay que proteger, pero por otro lado está la cultura viva, esas cantoras del Pacífico que llevan ahí dentro toda su expresión, su lucha, lo vivido… Hay que proteger a los artistas”. Susana Baca.