Perú y la Alianza del Pacífico

Desayuno de trabajo con el Embajador García Belaunde.

El pasado 14 de febrero, San Valentín, más de 80 personas asistieron a un desayuno de trabajo con el Embajador del Perú, José Antonio García Belaunde, en el salón de actos del Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior (INCIPE). El encuentro, llevado a cabo en colaboración con la Fundación Perú España, tenía como objetivo abordar las perspectivas actuales de la Alianza del Pacífico. La alianza fue presentada oficialmente en la Declaración de Lima en abril de 2011, y está formada por Chile, Colombia, México y Perú. Nació con el propósito de “profundizar la integración entre estas economías y definir acciones conjuntas para la vinculación comercial con los países asiáticos de la cuenca del Pacífico”.

Tan solo seis años después de la creación de esta iniciativa, que cuenta con 49 países observadores, entre los que se encuentra España, la alianza ha logrado el reconocimiento internacional y sigue expandiendo su potencial. Para analizar los retos presentes y futuros de la alianza, tuvimos el privilegio de contar con el que fue uno de sus más destacados impulsores durante su mandato como Ministro de Relaciones Exteriores del Perú (2006 – 2011), el actual Embajador peruano en España. Abrió la sesión el Presidente de la Fundación Perú España, Manuel Alabart, agradeciendo la presencia del ponente y destacando el momento virtuoso que vive el Perú hoy: “El Embajador García Belaunde representa a un país que en los últimos años parece que lo esté haciendo todo bien…”.

Entre el público asistente se encontraban los Embajadores de Colombia, Costa Rica, Honduras y Nicaragua, el ex Ministro de Defensa, Eduardo Serra, el Embajador español en Misión Especial para la Alianza del Pacífico, Rafael Dezcallar, representantes del cuerpo diplomático de dieciséis países y numerosos patronos de la Fundación Perú España. Las “nuevas generaciones de líderes internacionales”, como les presentó Vicente Garrido, director de INCIPE, estaban también representadas en la sala por estudiantes de máster de las universidades Juan Carlos I y Camilo José Cela.

Ante un auditorio atento, García Belaunde comenzó su ponencia recordando las palabras del poeta peruano Martín Adán, que respondió “hemos vuelto a la normalidad” cuando le preguntaron por el golpe de estado de 1948. “Lo cierto es que la normalidad se ha convertido exactamente en lo contrario”, añadió García Belaunde, “hemos tenido cuatro gobiernos democráticos sucesivos en el Perú, algo que solo tendría parangón con un período especial de la historia del país en el siglo XIX, la denominada República Aristocrática”. En su repaso a la historia reciente del país, García Belaunde señaló que, además de oscilar entre democracia y dictadura, el Perú ha fluctuado tradicionalmente entre diferentes políticas públicas y económicas. Como primeras iniciativas de integración en la región, mencionó la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio y el Grupo Andino de los años 60 y 70, que no llegaron a fructificar porque “respondían más a una ideología que a cualquier conjunto de intereses comunes. Teníamos una especie de mandato de los padres fundadores de la independencia, que nos decían que debíamos estar unidos, pero la verdad es que no había una masa crítica que pudiera sustentar esa unión”.

En los 90, la aparición del fenómeno bolivariano supuso el inicio de “un esquema de división en la región”, que culminó con la cumbre de Mar del Plata de 2005 y con la crisis del proyecto ALCA, que había promovido los Estados Unidos para impulsar una zona de libre comercio en las Américas. El tema del libre comercio se convirtió así en un “parteaguas” en América Latina, separando a los países que querían volver a políticas económicas proteccionistas, de los estados partidarios del libre comercio y de las economías más abiertas e insertas en el mundo de la globalización. “Al Perú se le ocurre entonces que habíamos tenido un fallo conceptual: habíamos privilegiado el concepto de vecindad para hacer integración, cuando la integración sólo se puede hacer en base a criterios profundos de afinidad”.

“La Alianza del Pacífico es el esquema de integración con más futuro de América Latina porque es muy flexible, tiene como base a países que comparten criterios de políticas económicas, y ha sido capaz de mantenerse desde 2011 en un ritmo creciente”.

En este contexto de división, se abrió la puerta hacia la integración. Chile, México, Perú y Colombia, países que compartían una afinidad demostrada en sus compromisos institucionales, con tratados de comercio bilaterales suscritos con Estados Unidos, China y la Unión Europea, comenzaron un proceso de convergencia que fraguó en la Alianza del Pacífico. Así se constituyó un acuerdo de libre comercio que “aspira a ser un mercado común” y destaca por su carencia voluntaria de una institucionalidad supranacional. Poniéndolo en contexto con otros espacios de integración regional como UNASUR, Mercosur o la Comunidad Andina, García Belaunde destacó que “la Alianza del Pacífico es el esquema de integración con más futuro de América Latina, porque es muy flexible, tiene como base a países que comparten criterios de políticas económicas, y ha sido capaz de mantenerse desde 2011 en un ritmo creciente”.

En la actual situación política mundial, sacudida por las primeras medidas de Trump y la anunciada retirada de los Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), el debate con los asistentes fue muy animado. Se abordaron las consecuencias de las nuevas políticas económicas estadounidenses sobre los países de América Latina, así como las oportunidades crecientes en Asia. Un debate que sin duda tendrá continuidad en los próximos meses…