Edición facsímil de la “Historia General del Perú”

Del Inca Garcilaso de la Vega.

La Fundación Perú España presentó una edición facsimilar de la “Historia General del Perú” en la sede del bufete Uría Menéndez, el pasado 30 de noviembre. Una edición facsímil conmemorativa de los 400 años de la muerte del Inca Garcilaso de la Vega, según el ejemplar conservado en la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque, de Montilla. Editada por la Diputación de Córdoba. El Inca Garcilaso vivió en Montilla desde 1560 hasta su muerte en 1616.

La edición cuenta con un texto introductorio escrito por Mario Vargas Llosa, que describe al Inca Garcilaso como “un ciudadano sin bridas regionales, alguien que era muchas cosas a la vez sin traicionar ninguna de ellas: indio, mestizo, blanco, hispano-hablante y quechua-hablante (e italiano-hablante), cusqueño y montillano o cordobés; indio y español, americano y europeo. Es decir, un hombre universal”.

 Jaime Folguera, socio responsable de las relaciones internacionales de Uría Menéndez, abrió el acto en nombre del despacho. Manuel Alabart, Presidente de la Fundación Perú España, hizo una pequeña introducción, y Rafael Llamas, Alcalde de Montilla, hizo entrega a José Antonio García Belaunde, Embajador de Perú, de una edición especial del facsímil de la “Historia General del Perú”.

“A los Indios, Mestizos y Criollos de los Reynos y Provincias del grande y riquísimo Imperio del Perú, el Ynca Garcilaso de la Vega, su hermano, compatriota y paisano, salud y felicidad”.

El historiador y escritor peruano Fernando Iwasaki presentó el libro con una conferencia conmovedora en la que reflexionó sobre la “Historia General del Perú” como un libro escrito por el Inca Garcilaso, realmente, a su padre, el capitán y conquistador español Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas. La edición facsímil también cuenta con un texto introductorio del propio Iwasaki que describe al Inca Garcilaso como “europeo del Cusco”: “En el prólogo a la ‘Historia General del Perú’ (1617), el Inca Garcilaso recordó melancólico sus primeros latines y unas palabras del canónigo Juan de Cuéllar, ‘que, siendo maestro de los de mi edad y suerte, solía con tiernas lágrimas decirnos: «¡Oh hijos y cómo quisiera ver una docena de vosotros en la universidad de Salamanca!», pareciéndole podían florecer las nuevas plantas del Perú en aquel jardín y vergel de sabiduría’. Al Inca Garcilaso –traductor del toscano y escritor renacentista avecindado en Andalucía– no le hizo falta ser irreverente, pues jamás dudó de su condición de europeo del Cusco”.