Homenaje a Eduardo Chirinos en Salamanca

Presentación del poemario póstumo “Harmonices mundi”.

El 12 de abril, a las siete de una tarde soleada, se presentó en el Aula Magna de la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca el primer libro póstumo del poeta peruano Eduardo Chirinos; un poemario que ha sido posible publicar tan solo dos meses después de la muerte de su autor, gracias a la Fundación Perú España.

Eduardo Chirinos nació en Lima en 1960, fue uno de los más prolíficos poetas de la generación de los 80, y uno de los mejores poetas peruanos del siglo XX. Escribió también crítica literaria, traducciones, cuentos para niños y diversas antologías de poesía peruana y en español. Ha obtenido numerosos reconocimientos, entre ellos, el Premio Internacional de Poesía Generación del 27 en 2010 por “Mientras el lobo está”. Murió de cáncer el pasado 17 de febrero en Montana (Estados Unidos), donde trabajaba como profesor universitario dando clases de modernismo, vanguardia, y poesía contemporánea española y latinoamericana.

“Soy los otros. Espero
que los otros sean yo. Como los árboles”.

“Harmonices mundi” recoge los últimos poemas escritos por Chirinos antes de morir. Ha sido publicado por la editorial Point de Lunettes como número tres de su colección de literatura hispanoamericana, “Los abisos de Point” (un guiño a César Vallejo, “¡Abisa a todos compañeros pronto!”). Es la segunda ocasión en la que la Fundación Perú España colabora con esta editorial.

El poemario se cierra con un texto escrito por el periodista y escritor peruano Fernando Iwasaki, “Instantáneas de Eduardo Chirinos”. Desde muy niños, Iwasaki y Chirinos fueron íntimos amigos, unidos por “la chicha, los flanes, las gelatinas, los alfajores y las tortas”.

El libro fue presentado por cinco personas muy cercanas al poeta y a su obra: el escritor, periodista e investigador Fernando Iwasaki; Inmaculada Lergo, miembro correspondiente de la Academia Peruana de la Lengua; y Luis Arturo Guichard, María Ángeles Pérez y Francisca Noguerol, de la Universidad de Salamanca.

“¿Notas musicales o secuencia de grapas?

El pentagrama va a lo suyo: le interesa el

color, el celo barroco de la cebra, la batería

muerta de un teléfono. Más allá la alfombra

persa, los techos caprichosos de una ciudad

oscurecida y distante. Afuera un astro azul

deflagra en rosa. Adentro un girasol se hunde

irremediablemente en una bolsa de mercado”.

Un acto en un marco incomparable, cargado de emoción y cierta tristeza, donde también pudimos ver y escuchar al poeta leyendo sus propios poemas en unas imágenes grabadas no hace tanto…

Chirinos tomó el título de “Harmonices Mundi” de la obra del mismo nombre del astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler, a quien cita al comienzo de su “Harmonices Mundi”: “Dios no hace nada sin una belleza geométrica”… El poema que cierra el libro se llama “Nunca puedes saber”.