Recital de Juan Diego Flórez en el Teatro Real

Concierto benéfico del tenor peruano a favor de Sinfonía por el Perú.

“Juan Diego Flórez es una de las mejores cosas que le ha pasado al Perú, su tierra natal”, con estas palabras de Mario Vargas Llosa, empezaba el libreto del concierto que ofreció el tenor peruano, bajo el auspicio de Telefónica, el pasado 4 de octubre en el Teatro Real de Madrid. Telefónica forma parte del patronato de la Fundación Perú España.

Flórez, nacido en Lima en 1973, es considerado por la crítica especializada el mejor tenor lírico ligero del mundo, y en este recital se celebraban sus primeros 20 años de carrera. Las entradas se agotaron pronto, el beneficio recaudado se destinará a la iniciativa de educación musical Sinfonía por el Perú, un proyecto que el tenor define como “mi pasión y mi contento”.

El día anterior al recital, en una rueda de prensa en el Espacio Fundación Telefónica, Flórez y el Director General de Asuntos Públicos y Regulación de Telefónica, Carlos López Blanco, presentaron las claves de la colaboración del tenor con la compañía, que se materializará en proyectos globales que utilizan la música y la tecnología como herramientas para la educación y la integración social. Durante el encuentro con los periodistas, el tenor peruano repasó su imparable carrera sobre las tablas, que empezó con tan solo 23 años en 1996 en Pésaro, con la sustitución a última hora del tenor de la ópera principal del Festival Rossini. Seguiría su debut a los pocos meses en La Scala de Milán, donde desafió sin saberlo el veto a los bises impuesto por Toscanini muchos años antes… Flórez se consagró como “el cantante de los bises”. “Me acuerdo de haber estado en un palco de La Scala tan solo seis meses antes, visitando el recinto como turista, y me dije: ‘Aquí voy a cantar en diez años’. Y poco tiempo después ya estaba cantando allí”. Durante los siguientes 20 años, Flórez conquistaría los grandes escenarios de la ópera mundial en Viena, Londres o Nueva York. Todo un logro para un artista cuyos orígenes estuvieron más cerca de la música ligera y popular: “En el mundo de la música clásica empecé con el rock…”.

“Un instrumento musical reemplaza a un arma, el trabajo en equipo reemplaza al pandillaje, y el orgullo que sienten las familias por lo que sus niños están logrando, reemplaza a la violencia y al trabajo infantil” Juan Diego Flórez.

En una velada única en el Real, Flórez interpretó los principales hitos de su carrera acompañado por la Orquesta Sinfónica de las Islas Baleares, bajo la dirección de Pablo Mielgo, la mezzosoprano Karine Deshayes y la soprano Marina Monzó. No faltaron las arias de Rossini que le consagraron, ni obras fundamentales en su repertorio como el aria de “La hija del regimiento” de Donizetti. Pero el momento álgido de la noche llegó con la aparición en una enorme pantalla de la Orquesta Pre-Juvenil Sinfonía por el Perú, que acompañó al tenor en directo desde Lima. “En un evento a beneficio de los niños de Sinfonía por el Perú, ellos tenían que estar presentes, a pesar de la distancia. Nuestros mejores ingenieros llevan semanas trabajando para que hoy podamos vivir un momento mágico, en el que el maestro Flórez cante en Madrid acompañado por los niños desde el Auditorio Telefónica de Lima. Sin duda es todo un reto tecnológico”, explicaba el Presidente de Telefónica, José Mª Álvarez-Pallete en el programa de mano del concierto.

florez teatro real

Fotos del concierto: Javier del Real

Inspirándose en el sistema venezolano de Abreu y tomando el valor de la música como elemento de cambio social, Juan Diego Flórez fundó en 2011 el sistema de orquestas juveniles e infantiles del Perú, Sinfonía por el Perú. Desde entonces, más de 3.500 niños y jóvenes de bajos recursos han accedido a una formación musical que les aparta de las amenazas de la delincuencia, la violencia y el trabajo infantil. En palabras del propio Flórez, “un instrumento musical reemplaza a una futura arma, el trabajo en equipo y la generosidad reemplazan al pandillaje, y el orgullo que sienten las familias por lo que hoy sus niños están logrando, reemplaza a la violencia y al trabajo infantil. A finales de 2016 esperamos llegar a tener veinte núcleos o escuelas, con unos 6.000 niños”.

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