Susana Baca

“Lo africano en el Perú: el amargo camino de la caña dulce”

Exposición del libro de Susana Baca, Francisco Basili y Ricardo Pereira en la Universidad de Alcalá.

Exposición "Lo africano en el Perú: el amargo camino de la caña dulce".

En un día lluvioso y frío de primeros de febrero, se llevaron a cabo dos actividades en colaboración con la Universidad de Alcalá: la inauguración de la exposición “Lo africano en el Perú: el amargo camino de la caña dulce”; y la presentación en España del libro que da nombre a la exposición, con la intervención de Susana Baca, los escritores peruanos Fernando Iwasaki y Santiago Roncagliolo, y el investigador boliviano Ricardo Pereira. Susana Baca cantó varias coplas a capela con una delicadeza exquisita: “La caña dulce”, “Negrita descolorida” y “La copla del poeta analfabeto”…

Susana Baca es la máxima representante de la música afroperuana actual. Ha sido Ministra de Cultura del Perú y Presidenta de la Comisión Interamericana de Cultura de la OEA. Entre los galardones que ha recibido se encuentran dos estatuillas del Grammy Latino, la Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa, y la Orden al Mérito de la República del Perú.

La exposición contó con varios documentales y más de 70 fotografías, expuestos en la antigua iglesia alcalaína San José de Caracciolos.

El coloquio giró sobre los aspectos negros de la cultura peruana y sus vínculos con las culturas hispanas. Tuvo lugar en el salón de actos de la Universidad de Alcalá, en el Colegio Mayor de San Ildefonso. Santiago Roncagliolo habló de la naturalidad de la palabra “negro”, y de la música negra peruana: “Mucho más discreta que el resto de las músicas negras del mundo, tiene sutileza y detalles de pincel, es mucho menos desaforada”. También comentó que “El amargo camino de la caña dulce” es un libro “que recupera cosas inesperadas e inéditas”.

Fernando Iwasaki leyó “Ñeque, mojiganga y perendengue”, un artículo escrito para el Semanal del diario El País que publicaría días después: “¿Qué interés podría tener para el gran público español la cultura afroperuana, sin duda menos conocida que la cubana, brasileña o antillana? Muchísimo, porque el libro y la exposición de Susana Baca dialogan con otro interlocutor más desconocido todavía: lo africano en España. ¿Qué fue de los negros españoles que llegaron a representar más del 10% de las poblaciones de ciudades como Cádiz o Sevilla? La mayoría murió peleando contra el Ejército de Napoleón en aquellos batallones de ‘pardos’ y ‘morenos’ que fueron masacrados por la artillería francesa, porque los negros eran la carne de cañón del Ejército español. Ni siquiera la Constitución de 1812 los consideró ciudadanos…”.

Ricardo Pereira planteó algunas preguntas importantes a las que tanto el libro como la exposición intentan dar respuesta: ¿en qué consiste la negritud?, ¿la negritud es un tema de color?, ¿una forma de ser?, ¿qué ha pasado con todos aquellos negros?, ¿se han desteñido?, ¿se han descolorido?, ¿cuánto saben los negros del Sur sobre los negros del Norte?, ¿y los del Norte sobre los del Sur?… “Los rostros de la gente ya no son de negros puros, sino más mezclados, pero la cultura negra va a sobrevivir”.
 

 
Tal y como se puede leer en la propia exposición: “Hace más de veinte años recorrimos buena parte de la costa peruana. Buscábamos las comunidades negras, para reconocer sus usos y costumbres, sus saberes y sabores, sus decires y sus canciones. Tratábamos de encontrar lo que hay en ellas de propio y que alimenta la cultura urbana del Perú. Encontramos gente extraordinaria y conseguimos rastrear melodías, versos, danzas, instrumentos, imágenes, dichos e historias que los peruanos reconocemos como parte de la memoria común, como patrimonio vivo en lo cotidiano”.

“El primer negro entró al Perú por Tumbes. Se dice que fue un esclavo acompañante de Pizarro. Produjo tan grande sorpresa entre los indios, que le rascaban la piel para cerciorarse de que no se trababa de pintura que cubría una piel de color ‘más normal’ abajo”.
 

“Ñeque, mojiganga y perendengue”. Publicado por Fernando Iwasaki en el El País Semanal. 17 de febrero de 2015.
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